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Mitos y realidades de los Centros de Servicio Compartido

Las empresas están en constante evolución y hoy en día esta transformación es más veloz debido a la rapidez de los mercados, las demandas de los consumidores, los cambios en el consumo y en la tecnología. Es precisamente esta última la que ha brindado una herramienta que ha traído grandes beneficios para las empresas: los Centros de Servicio Compartido (CSC).

Estos Centros de Servicio Compartido nacen en México hace poco más de 17 años con el objetivo de centralizar procesos y actividades, para poder tener una mayor eficiencia y control dentro de las empresas, sus matrices, plantas o demás corporativos. A pesar de esto, actualmente alrededor de los CSC existen diversos mitos sobre su verdadera función y beneficios, por lo que si son implementados de manera incorrecta pueden traer situaciones que en vez de favorecer, pueden perjudicar a las compañías.

Algunos mitos son:

1.“Los Centros de Servicio Compartido son para todas las empresas”

En realidad, aquellas empresas que verdaderamente necesiten implementar un CSC deben contar con más de 200 empleados, ya que una cantidad menor sólo afectaría los funcionamientos actuales de la empresa.

2.“Con un Centro de Servicios Compartido la empresa ahorrará dinero”

Si bien esto es cierto, es importante recalcar que la principal función de un CSC es el de centralizar procesos, por lo que puede ser un poco caro en un inicio. Sin embargo, en un mediano plazo los beneficios pueden ser mayores. Por lo que si una empresa realmente no necesita un CSC, implementarlo puede perjudicarle económicamente.

 

Algunas realidades son:

1.“La duplicidad queda eliminada”

Efectivamente, un CSC ayuda a una empresa a tener una reducción en actividades que suelen ser repetitivas. Por ejemplo, desde algo tan sencillo como los ejercicios de facturación, contabilidad, o soporte técnico, hasta las finanzas o el departamento de Tecnologías de Información de una empresa. Así una compañía evita tener a un equipo por cada sede o matriz y centraliza dichos procesos en un equipo que suele ser mayor a 30 personas, pero que controla todo bajo un mismo esquema.

2.“Un CSC ayuda a un mayor control interno en una empresa”

Precisamente al centralizar actividades y que estas recaigan en un único equipo, el control y la transparencia se convierten en beneficios claves de un CSC, sumado a que los procesos se agilizan, provocando una mayor productividad y rapidez en ciertas tareas. 

Un Centro de Servicios Compartido puede ser la solución a muchos problemas que enfrenta una empresa, como la baja productividad o el retraso de tareas.  Aunque antes de decidirse por la apertura de uno, es necesario revisar con detalle los requerimientos y la situación actual de la empresa para que así un CSC brinde beneficios reales a la compañía.

Colaboración: Jorge Guerrero