La era del “Home Office” está viviendo su época dorada, pero tú no brillas tanto desde casa. De repente, te parece más interesante el cuadro de la pared que toda la cantidad de e-mails pendientes de contestar. Y ahí siguen, esperando tu respuesta. Está claro que las cajas que tienes alrededor no ayudan… ni los ladridos del perro del vecino, ni la nevera, que tampoco te viene bien picar entre horas. Esto último no lo podemos evitar, pero podemos darte unos consejos para montar la oficina perfecta que realmente te ayude a trabajar.

1. Elige el espacio de trabajo adecuado. Tu tasa de productividad está directamente relacionada con el diseño, la comodidad y la organización de tu despacho. Trabajar en espacios más reducidos sin demasiadas posibilidades de almacenamiento te perjudicará a la hora de colocar tu material, y sobre todo, a la hora de encontrarlo. Elige el mobiliario más ergonómico posible para evitar problemas musculares a largo plazo y con una capacidad de almacenamiento suficiente, para tener siempre bajo control qué has colocado en ese último cajón de tu mesa. ¡Pon etiquetas, post-it, lo que quieras!  Es importante saber dónde está cada cosa, y sólo tú lo conoces a la perfección.

Este será tu templo, así que si tienes niños en casa, lo mejor son las estanterías con puertas y cajones con llave.  ¡Que nadie se atreva a cambiarte las cosas de sitio!

2. Libera y limpia tu espacio de trabajo. La computadora por un lado, el teléfono por otro… Sabemos que tu mesa va a estar llena de aparatos y los cables molestan. La clave está en colocarlos todos en una misma zona de tal manera que todos estos puedan estar camuflados en un mismo lugar. Por no hablar  del polvo que se acumula en ellos… ¡Limpia! No solo por temas de salud evidentes, sino porque mantener un espacio limpio y bien ordenado fomenta la concentración y dará una mejor impresión de ti.

3. Fuera distracciones. Tu jornada laboral puede tener algún imprevisto, pero vamos a tratar de reducirlos, porque no se puede ser distraído y productivo al mismo tiempo. Aprende a separar la vida personal de la profesional, y la concentración llegará sola. Una de las ventajas que tiene precisamente trabajar desde casa es que el horario es flexible. De hecho, esta práctica cada vez más común en muchos países viene también denominada como “flexwork”. Pero no te lo tomes tan al pie de la letra. Si estiras tanto, puedes acabar por no hacer nada.  Aprende a gestionar tu tiempo, fíjate un horario y esfuérzate por cumplirlo. 

4. Da luz a tus ideas. Pasar el día en un espacio gris y sin luz natural es deprimente por mucho que adores tu trabajo. Desgraciadamente, no vivimos en un verano eterno así que enciende la luz e ilumínate la mente. La decoración, los colores, la armonía también son importantes para dejar volar tus ideas. Así que, ¿por qué no ponerte en la pared alguna frase motivadora que te inspire cada día?  “Cuando sientas que vas a rendirte, acuérdate de por qué empezaste.”

¡Y listo, ya tienes el ambiente laboral idóneo! Crear un despacho cómodo y bien organizado es más fácil de lo que pensabas… Si hasta ahora no dabas el 100% de ti, la culpa podía no ser tuya. A partir de ahora, no hay excusas.  ¡Suerte!

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